El paciente que no llegó: qué cuesta y qué hacer

Publicado el 8 de septiembre de 2026

Respuesta corta

Una inasistencia cuesta dos veces: el ingreso de esa hora y el cupo que otro paciente en espera no pudo usar. La mayoría de los consultorios no la mide, y por eso la discute con impresiones —«últimamente falla mucha gente»— en vez de con un número. Medirla exige separar tres casos que se comportan distinto: el que avisa con tiempo, el que avisa tarde y el que no avisa. Sólo el primero permite reasignar el cupo, y esa es exactamente la conducta que conviene facilitar. Cobrar la inasistencia es una decisión legítima pero delicada: en medicina prepagada y en pólizas depende del contrato, y frente al paciente particular exige haberlo informado antes de la cita.

La silla vacía se siente como un rato libre y es lo contrario. Cuesta dos veces: la hora que no se facturó, y el cupo que otro paciente en espera no pudo usar. En una agenda con lista de espera, el segundo costo suele ser mayor que el primero.

1. Por qué casi nadie la mide

Porque no deja rastro. Un paciente que no llega no genera ningún registro: simplemente no pasa nada a esa hora. Por eso la inasistencia se discute con impresiones —«últimamente falla mucha gente»— y no con un número, y las impresiones no permiten saber si mejoró.

2. Tres conductas distintas bajo el mismo porcentaje

Un porcentaje único mezcla las tres y esconde la única sobre la que se puede actuar de inmediato.

3. Lo que reduce la inasistencia

Dos cosas, y la segunda es contraintuitiva:

  1. Recordar la cita por el canal que el paciente usa de verdad. Un recordatorio en un canal que no abre no es un recordatorio.
  2. Hacer que cancelar sea fácil. Poner fricción para cancelar no hace que la gente vaya: hace que no avise. Facilitar la cancelación es lo que convierte una silla vacía en un cupo reasignable.

4. Sobre cobrar la cita perdida

Es una decisión legítima y hay que tomarla con cuidado. Con paciente particular es posible si la política se informó con claridad antes de la cita; con medicina prepagada, pólizas o EPS depende de lo pactado. Y conviene sopesar el efecto sobre la relación: un cobro que se percibe como castigo puede costar más que la hora que recupera.

5. Qué contar durante un mes

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una inasistencia?

El ingreso de esa hora más el costo de oportunidad del cupo. En una agenda con lista de espera el segundo suele ser mayor que el primero, porque ese espacio se podía haber vendido dos veces.

¿Se puede cobrar la cita a la que el paciente no llegó?

Con paciente particular es posible si la política se informó con claridad antes de la cita. Con medicina prepagada, pólizas o EPS depende de lo pactado en el contrato, y conviene revisarlo antes de aplicarla.

¿Qué reduce la inasistencia?

Recordar la cita por el canal que el paciente usa y hacer que cancelar sea fácil. Suena contraintuitivo, pero facilitar la cancelación es lo que convierte una silla vacía en un cupo reasignable.

¿Cómo se mide bien?

Separando quien avisó con tiempo, quien avisó tarde y quien no avisó. Un porcentaje único mezcla tres conductas distintas y esconde la única sobre la que se puede actuar.

Fuentes

Este artículo es información general, no asesoría jurídica ni contable. La normatividad cambia: verifique el texto vigente antes de tomar una decisión.

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